CONTACTO

COORDENADAS

San Ignacio 145, Concón, Chile.
mail: contacto@sachasinkovich.cl
móvil: 56-9-823 279 91

FORMULARIO

Su nombre (requerido)

Su e-mail (requerido)

Asunto

Su mensaje

captcha

Ingrese el código indicado

Sacha Sinkovich | ESPACIOS 140
Sacha Sinkovich Arquitectura vivienda, educacional y otros. San Ignacio 145, Concón, Chile. contacto@sachasinkovich.cl +56-982327991
Sacha Sinkovich Arquitectura
51165
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-51165,qode-core-1.1,ajax_fade,page_not_loaded,,brick-ver-1.11, vertical_menu_with_scroll,side_menu_slide_from_right,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

ESPACIOS 140

EN MONTEVIDEO
AUSENCIA

 

Texto y fotografía: Sacha Sinkovich

.

Cada país siente y rememora a sus desaparecidos de una manera distinta. El dolor inconmensurable e inimaginable de la pérdida es lo transversal. Sin embargo, existen elementos comunes que surgen del recuerdo de aquello que está destinado a la perpetuidad y que se ponen al servicio de la arquitectura: el borde del agua que purifica, la transparencia, la fría rúbrica de la piedra, y el contenedor. Aquello que es lo obscuro y se convierte en memoria. Esa condición atemporal que nos retrotrae a nuestra intimidad, al silencio, es decir, a la ausencia, con heridas marcadas en el suelo, cicatrices en la memoria del país.

.

A diferencia de otros espacios acá se ponen en declaración situaciones que no tienen explicación y nos transportan a lo más deplorable de la condición humana: esa necesidad de sobresalir y «poner el pie» sobre el otro, y en ocasiones hasta llegar al exterminio.

.

El pueblo uruguayo recuerda a los detenidos desaparecidos, con la idea de un puente, una suspensión sobre la ciudad, en el punto más alto. Montevideo es más bien plano y «el cerro» acoge este memorial. No en vano las culturas ancestrales se referenciaban a los lugares sagrados en su condición de destaque, próximos al cielo, y elevados desde la tierra. Acá quizás subyace esa naturaleza humana del lugar común, el espacio sagrado y especial, con relaciones de distancia para permitir esa aislación. Nos encontramos en la búsqueda de inserción en la condición más primigenia del lugar con la montaña, el bosque, la roca del subsuelo, que evocan sensaciones especiales como la calma.

.

Asistir a lugares de este tipo, nos haces abrir el camino de la duda, de infinitos cuestionamientos frente a lo absurdo, o sin sentido. En lo particular, al enfrentar este muelle, a ésta llegada a nada, nos preguntamos: ¿Qué se logró con la represión?, ¿qué valor tan inconmensurable puede compararse con la vida de otro? ¿Por qué caer al vacío? ¿Cuál es la historia de desdicha y congoja de Uruguay? ¿Cuál la de Argentina? ¿Y la de Chile?, ¿Por qué un memorial y no un museo lleno de datos y eventos?. Lo que nos queda claro es que acá se privilegió la calma, la distancia a la ciudad, y el enfrentamiento personal como una vivencia frente a la quietud.

.

Este lugar nos otorga la posibilidad del silencio, y de escucharse uno mismo. De la reverberación del vidrio y el hormigón y no la habitación de la absorción acústica. Es también la experiencia del silbido del viento colándose por las ramas. Al ser el único elemento construido dentro de la naturaleza, nos medimos contra el objeto, para filtrar un paisaje por un vidrio con nombres, y además para re-descubrirse uno mismo, reflejado, puesto en conflicto, quizás en la presente juventud, o en la adultez madura que algunos de los nombrados no pudieron experimentar.

.

Es la conjugación de un elemento horizontal, contrastado frente a los árboles, encumbrados hacia lo alto, doblados por el viento, y bajo el cual existe un cerro con una herida expuesta.

También es el trazado de una plaza para los desaparecidos, sin juegos, sin árboles, sin sonidos, sin suelo, ese lugar sagrado, atemporal, sin sombra, sólo nombres grabados para la eternidad. Plaza cuyo borde enmarca y nos guía al caminar para evitar el fondo rocoso. Acá no hay agua para lavar los pecados, sino que piedras duras, frías, como madera petrificada.

.

En este memorial, está la idea común de la línea de la vida, la metáfora del andar junto a una multitud silente que nos acompaña y flanquea, y casi nos vitorea por haber podido llegar, por sobrevivir, o de estar vivo. Es un muelle de la memoria donde queda reflejado el entorno, desfigurado, desperfilado, borroso e incierto, lo que nos recuerda nuestra fragilidad y que lo absurdo está lamentablemente presente, aunque queramos decir NUNCA MÁS.

.

FICHA TÉCNICA: Arquitectos: Martha Kohen, Ruben Otero, Mario Sagradini / Colaboradores: Diego López de Haro, Pablo Frontini / Ingeniería estructural: Rafael Dodera y Magnone-Pollio Ingenieros / Mandante: Intendencia municipal de Montevideo y la Comisión pro Memorial de los Detenidos Desaparecidos / Constructora: Medina y Possamai Ltda. / Año proyecto (concurso): 1999 / Fecha de Inauguración: 10 de diciembre de 2001 / Ubicación: Parque Vaz Ferreira, Cerro de Montevideo, Uruguay / Materialidad principal: piedra, hormigón, acero inoxidable y vidrio de alta resistencia / Destino: Memorial en Recordación de los detenidos desaparecidos, con la inscripción de 174 nombres en los muros de vidrio.

Fecha

10 febrero, 2014

Categoría

Artículos, Uruguay